Revólver /

San Pedro

Una noche de buen vino y de mejor compañia,
anduvimos por la calle hasta aplastarnos el día,
y nos bañamos vestidos como en un día de boda.
En la villa de San Pedro vi el paraíso en su boca.
Y su madre en la cocina preparándole la cena,
nadie cena como en casa si la que guisa es mamá.
Y el mundo ajeno a lo nuestro iba a su velocidad,
mientras que ella y yo anudados nos prometimos el mar.
Nos prometimos el mar, lleno de vida y de sal.
Llenamos el corazón violencia y calma a la vez
Eres el mismo traidor. Azul o verde da igual.
Nos prometimos el mar.
Y me he pasado las horas apoyado en la farola
que daba luz a su puerta, solo por verla pasar.
Aguantando las tormentas por regalarle una rosa.
Rosa que nunca la di, ya no la volví a ver más.
Nos prometimos el mar, lleno de vida y de sal.
Llenamos el corazón violencia y calma a la vez
Eres el mismo traidor. Azul o verde da igual.
Nos prometimos el mar.
Y uno y uno no son dos, uno y uno es lo que es.
Y un día y otro de mi senda, y ella la suya también.
Y si el destino quisiera hacer con los dos un lazo,
me agarrare a su cintura y haré con un nodo con mis brazos.
Por una noche sin luna, nos prometimos el mar.
La vida son cuatro días y yo por el tercero voy.
Y ese día que me queda lo soñé para los dos.
Pero si por una de estas ella no vuelve a pasar.
Recordaré que en San Pedro, nos prometimos el mar.
Nos prometimos el mar, lleno de vida y de sal.
Llenamos el corazón violencia y calma a la vez
Eres el mismo traidor. Azul o verde da igual.
Nos prometimos el mar.